La historia familiar
El terreno en donde hoy se encuentra el hotel, fue
adquirido por Dora Dulitzky hace 50 años. Esta aguerrida
inmigrante rusa, que había llegado al país sin
nada y se había convertido en una gran odontóloga
en tiempos cuando las mujeres solo se dedicaban a su hogar,
fue una gran visionaria, y eligió estos terrenos de
caballos y cuidadores como inversión y futuro hogar
para sus hijos.
Celia, actual manager del hotel, recuerda perfectamente el
momento en que su madre la llevó a conocer aquella
casa de barrio en Báez 248.
Y el sueño de aquella mujer luchadora se hizo realidad.
Celia heredó el lugar y lo transformó en 248
Finisterra, un verdadero hogar para quienes deseen visitar
Buenos Aires.Con este hotel, Celia quiso honrar a su madre,
quien siempre les transmitió valores como la honradez,
la perseverancia, el trabajo y el amor por los viajes, por
conocer distintos lugares, distintas culturas y costumbres.
Y es en base a ese legado y a su profesión de física
que le permitió viajar por el mundo, la que la llevó
a soñar con un lugar en donde los pasajeros no fueran
anónimos, y la atención fuera cálida
y acogedora. Estas sensaciones fueron regando la semilla que
llevaron a crear 248 Finisterra, hotel boutique argentino. |